El Ayuntamiento de El Sauzal, a través del Área de Cultura delegada en
Candelaria Izquierdo, inauguró la exposición de Ciani Martín.
La
apertura de la obra artística, “Piel imposible”, se realizó
recientemente en la Sala de Exposiciones Ayuntamiento de El Sauzal
CajaCanarias y permanecerá en El Sauzal hasta el 27 de marzo en horarios
de 17,00 a 20,00 horas todos los días.
Se trata de un proyecto
donde Ciani Martín pretende desafiar al arte y mostrar la obra como
actitud. “Piel imposible” es a un tiempo, instalación performada por el
espectador y formalización de una performance, siendo la fotografía el
soporte por tiempo ilimitado, del discurso que permanece como rastro o
huella de la acción.
¿Hablamos de un discurso con mayúsculas o
con minúsculas? ¿De lo mudable o lo estable? Una obra donde la hibrides
nos enfrenta a la reversibilidad de la mirada. ¿Qué tienes en el ojo, mi
niño?
Durante años, el trabajo de Ciani Martín ha estado
vinculado a temas relacionados con la fuerza; la fragilidad o la
brutalidad, la culpa o la infracción, el descuido o el presumo, la
debilidad o la firmeza. En este caso ha ido un poco más allá, “Piel
imposible” es una reflexión sobre los distintos interiores que
albergamos, que en muchos casos preferiríamos, fuesen efímeros.
Serruchar una buena parte de ellos es un intento constante de crear
vacíos que luego volveremos a llenar con otros interiores.
Las
dos series de fotografías que aquí presenta plasman lo que sería una
forma de hacer acción donde sería imposible que la haya, el fortuito
encuentro con dos mujeres especiales, con las que el entendimiento fue
mutuo, produjo el placer de compartir el sueño ajeno, tanto de un lado
como del otro, ellas brindándome sus anhelos, y yo, descubriendo algo
que sólo se da cuando la complicidad es para enriquecer o crecer. En
este caso la obra no la hace el artista, es la sensibilidad del que se
pone frente a la cámara, es por ello que si hay algo de interesante en
esta faena, no está en el soporte, sino en la acción, merito que estoy
obligado a reconocer ya que el propósito final de esta ejercicio es el
de dejar en manos de la materia prima (en este caso, dos seres humanos)
la autonomía de la obra, lo que vendría a ser algo así como una
performance.
Ahora, con “Piel imposible”, se expone a captar
acciones inocentes que podrían darse con la fortaleza de la ansiedad o
la tenacidad del sosiego, sin que esto deba tener necesariamente
contraindicaciones, ustedes juzgan.
Una experiencia con la
intimidación y la picardía de los juegos inocentes, que va paralela al
desarrollo del conocimiento. No obstante, afirmo con el ánimo de no
dejar dudas, que las pautas de mi conducta se han vuelto cada vez más
individualistas y confusas en el entorno real de estos tiempos astutos,
difícil distinguir coraje de vulnerabilidad.
La asfixia de
información es evidente, la tortura sicológica una práctica común; cosas
que nunca cambian, y que hacen que cada vez sea más vertiginoso este
mundo; es por ello que busco incesantemente ese juego inocente que me
permita acomodarme en mi mismo. Lo real y lo imaginario transitan por la
misma vía, eso sí, con enfrentamientos involuntarios. La realidad real
de la fotografía, no es cuestionable, sólo es una parte de la realidad.
Pueden
decir que cambia o repite y repite un fotograma por otro, que la
quimera de la edad no es tan válida como el eterno presente en el que
vivo, y que el “mí” original, fundamento de mi esperanza, evoca el
vacío, y a él, se reduce finalmente. Puede ser...
La idea de
construirse una «historia ideal» y de trazar un círculo eterno, se
encuentra, aplicada a la mayoría de nosotros, en los sistemas utópicos
cuyo propósito es resolver de una vez por todas, los asuntos mutuos. De
ahí la obsesión por lo definitivo, la ansiedad por decretar el paraíso
lo antes posible, el futuro inmediato, fraude del eterno presente.
Confesión ingenua, que no obstante, traduce una profunda realidad.